La dentición de tu bebé, todo lo que debes saber

Por milena
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La aparición de los dientes de leche empieza por un avance lento y es un proceso más largo que se conoce con el término «dentición». La mayoría de padres aguardan la aparición de los primeros dientecitos blancos en la boca de su hijo con mucha emoción. Cada niño experimenta este proceso de forma distinta: algunos solo sienten alguna molestia, mientras que otros sufren mucho dolor.

¿Cuándo empiezan a aparecer los dientes y en qué orden?

Antes del nacimiento, los dientes de leche están colocados en el hueso maxilar y, generalmente, empiezan a salir por partes a partir del sexto mes, pero en algunos casos pueden comenzar a salir desde el cuarto mes y en otros casos, no comienzan a salir hasta el mes 12, y no hay ningún problema con estos períodos, recuerda que caca bebé es diferente y tienen sus tiempos. Los primeros dientes que suelen aparecer son los incisivos centrales del maxilar inferior. A continuación salen los superiores y, después, los incisivos laterales. Los colmillos y los molares son los últimos en aparecer. La dentadura de leche no estará completa con los 20 dientes hasta el mes 20 o 30.

Síntomas típicos de la dentición:

  • El bebé no para de meterse la mano u objetos que puede agarrar en la boca para masticarlos.
  • Al hacerlo, babea mucho y se acaba haciendo heridas alrededor de la boca.
  • Las mejillas están enrojecidas y calientes.
  • Las encías están hinchadas y rojas.
  • El bebé tiene menos hambre de lo normal.
  • Lloriquea, grita más a menudo que en los últimos meses y no duerme bien.
  • La búsqueda creciente de contacto físico también puede ser un indicio de la aparición de los primeros dientes.

Algunos bebés también tienen fiebre y diarrea. El culito se les pone colorado y escocido. Por otra parte, estos síntomas también pueden esconder una ligera infección, ya que, a medida que los dientes van saliendo, el sistema inmunológico del bebé está debilitado temporalmente. Así pues, las infecciones suelen aparecer junto con los dientes.

A esto se añade que el cambio de alimentación de la leche materna o de fórmula a la comida sólida suele coincidir con la época de la dentición, lo que puede causar problemas adicionales al pequeño organismo. Si el bebé tiene fiebre alta de forma permanente y diarreas muy intensas, los padres deberían llevarlo al pediatra.

© Oscar Brunet – Fotolia.com

Síntomas típicos de la dentición

Aunque muchos padres están algo inseguros con su primer hijo, los que tienen más experiencia suelen interpretar correctamente los signos inconfundibles de la aparición de los primeros dientes. No todos los bebés se comportan igual. En algunos casos, los primeros dientes se abren camino casi sin efectos secundarios, mientras que otros lo hacen acompañados de fuertes dolores.

Por lo tanto, los síntomas siguientes pueden aparecer individualmente o combinados, y con mayor o menor intensidad:

  • El bebé no para de meterse la mano u objetos que puede agarrar en la boca para masticarlos.
  • Al hacerlo, babea mucho y se acaba haciendo heridas alrededor de la boca.
  • Las mejillas están enrojecidas y calientes.
  • Las encías están hinchadas y rojas.
  • El bebé tiene menos hambre de lo normal.
  • Lloriquea, grita más a menudo que en los últimos meses y no duerme bien.
  • La búsqueda creciente de contacto físico también puede ser un indicio de la aparición de los primeros dientes.

Algunos bebés también tienen fiebre y diarrea. El culito se les pone colorado y escocido. Por otra parte, estos síntomas también pueden esconder una ligera infección, ya que, a medida que los dientes van saliendo, el sistema inmunológico del bebé está debilitado temporalmente. Así pues, las infecciones suelen aparecer junto con los dientes.

A esto se añade que el cambio de alimentación de la leche materna o de fórmula a la comida sólida suele coincidir con la época de la dentición, lo que puede causar problemas adicionales al pequeño organismo. Si el bebé tiene fiebre alta de forma permanente y diarreas muy intensas, los padres deberían llevarlo al pediatra.

¿Cómo pueden los padres ayudar a su hijo durante la dentición?

Para que el bebé sufra menos, la mayoría de padres quieren ayudarlo activamente, algo que se puede hacer en función del alcance de las molestias:

  • Con los dedos limpios o guantes de silicona especiales para los dedos (que se venden en la farmacia), los padres pueden masajear suavemente la envía del bebé. Según cómo reaccione el niño, sabrán rápidamente si le va bien o no.
  • A menudo también ayudan los masajes de reflexología podal. Amasando y acariciando suavemente las yemas de los dedos del pie del bebé se alivia el dolor.
  • A consecuencia del mayor flujo de babas durante la dentición, el pecho y el cuello del bebé se mojan enseguida. Especialmente cuando hace frío, esto puede provocar que se resfríe, por lo que es recomendable que le pongas pañales de gasa, baberos o pañuelos para mantener seca la ropita.
  • Si el bebé se hace daño en las comisuras de la boca y en las mejillas de tanto babear, hay cremas especiales para bebé que van muy bien.
  • Además, para evitar que se le escueza el culito, los padres pueden cambiarle el pañal más a menudo y aplicarle un poco más de crema de protección para la piel. También son muy adecuadas las cremas con extracto natural de caléndula.

El cariño y las distracciones afectuosas son una excelente manera de ayudar al bebé durante la difícil fase de la dentición. A los bebés inquietos y llorones les va muy bien que los acaricien mucho, que los acunen y que los lleven en brazos a menudo. Además, jugando y paseando durante más tiempo con él se puede olvidar del dolor durante un instante.

1. Mordedor

En cuanto el bebé empiece a meterse el plástico del chupete en la boca en lugar de la tetina para morderlo, es hora de comprarle un mordedor. Los mordedores no tienen esquinas y son fáciles de lavar. Los que están rellenos de agua para enfriarlos en la nevera son muy adecuados para la dentición, ya que el frío reduce la circulación sanguínea de la encía para que se desinflame y duela menos. El bebé puede masticar el mordedor a placer sin peligro de hacerse daño.

Al elegir un mordedor, los padres deben priorizar ante todo la calidad probada. Los mordedores suaves no deben contener PVC y deben estar fabricados sin plastificantes. De esta manera no se pueden desprender sustancias nocivas del material ni existe el peligro de que el mordedor se rompa durante su uso. Los sellos de calidad, como el de TÜV, ofrecen seguridad en este aspecto.

2. Collar de ámbar

Muchas comadronas y madres confían en estos collares de material natural. Otros, por el contrario, no atribuyen al ámbar ninguna efectividad durante la dentición y la mayoría de científicos rechazan su uso como remedio para aliviar el dolor.

No obstante, se dice que el ámbar contiene muchos aceites etéreos que pueden ser beneficiosos para el organismo del bebé. Por eso se usa tanto el aceite de ámbar para hacer masajes, ya que tiene un efecto positivo en la circulación sanguínea y es calmante. Por lo tanto, el bebé no debe masticar el ámbar, sino sentir el efecto de los aceites que se liberan al llevar el collar. Además, los collares de ámbar son muy bonitos.

Como con tantas cosas en la vida, aquí también se puede decir que «a andar se aprende andando». No obstante, al comprar el collar de ámbar hay que elegir uno que sea adecuado para bebés. Estos se encuentran en las tiendas especializadas para bebés y no en las joyerías. Por desgracia, no hay ninguna ley al respecto, pero, por seguridad, un collar de ámbar para facilitar la dentición del bebé debe presentar las propiedades siguientes:

  • Debe tener un cierre, como el de clip, que se abra solo al tirar del collar.
  • Además, tiene que ser resistente (valor orientativo: 90 N como mínimo).
  • Asimismo, las piedras de ámbar deben estar ensartadas individualmente. Si el collar se rompe, solo queda una piedra suelta.

Otra opción son estos collares y pulseras de silicona libre de BPA PVC y ftalato para que tu bebé pueda morderla con total seguridad.

3. Manopla para baño fría

Algunos bebés prefieren masticar cosas blandas cuando les están saliendo los dientes. Por eso, los padres pueden darles tranquilamente una manopla para el baño bien estrujada. Por motivos de higiene, hay que cambiarla varias veces al día.

4. Alimentos duros

Especialmente los abuelos creen que lo mejor que puede morder el niño es pan duro, gajos de manzana o zanahorias. Estos productos no presentan ningún problema, pero sí que es necesario vigilar al bebé en todo momento para que no se atragante. Además, el pan, las verduras y la fruta contienen azúcar, por lo que, si el bebé los mastica continuamente, pueden salirle caries. Por eso, es mejor recurrir a estos alimentos como ayuda solo de vez en cuando.

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