Criando Niños Seguros Con Sus Cuerpos

Por Flor Poulastrou
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¿Sabías que varios estudios reportan que un 50% de las niñas menores de 13 años se encuentran a disgusto con su cuerpo?, ¿Y que este número llega al 80% a los 17 años?¿Y que un 25% de varones niños y adolescentes están preocupados por no tener suficiente musculatura? ¿Y que aproximadamente un 80% de las niñas menores a 10 años ha estado ya en algún tipo de dieta? ¿Y que más de la mitad de las niñas y una tercera parte de los niños de entre 6 y 12 años quisieran ser más delgados?

No sé a ti, pero a mi estas cifras me ponen los pelos de punta. Vivimos en una sociedad cada vez más obsesionada con un arbitrario tipo de cuerpo ideal que nos genera, a la gran mayoría, sentimientos de insuficiencia. Desde edades sumamente tempranas, niños y niñas reciben el mensaje de que hay una sola forma adecuada de tener un cuerpo, a la que todos deberíamos aspirar, y sobre todo,  a la que deberíamos dedicar enormes sacrificios. Esto por supuesto,  hace que muchos niños, desde los escasos 5 o 6 años, comiencen a sentir que sus cuerpos son inadecuados, condicionándolos a mayores estados de ansiedad y depresión,  baja autoestima, , y también a lo que puede ser el inicio de una tortuosa relación con la comida que podría durar toda la vida.

Y es que los mensajes en esta cultura son claros: Solo las personas delgadas son amadas, exitosas, felices y saludables. Basta voltear a ver a las princesas de Disney, o a los superhéroes, para darnos cuenta como todos ellos presentan un solo tipo de cuerpo: extremadamente delgado para ellas, y  delgado y musculoso para ellos. Y por supuesto que  todo esto es introyectado por los pequeños: Para ser princesas o superhéroes (¿ y quién no quiere serlo a esa edad?), es un requisito indispensable lucir así.

Por supuesto que estos mensajes no solo están en las pantallas y medios publicitarios, sino que se respiran y se maman en el hogar mismo. Cuando un menor escucha a su madre quejarse de su cuerpo gordo, o ve como su padre alaba la delgadez en otra persona, estos mensajes se refuerzan de manera exponencial: Claro, piensa el pequeño, ser gordo es malo, es de las peores cosas que podrían pasarme, mientras que si soy delgado tendré la admiración completa de mis padres, amigos y familiares.

Estas narrativas van pasando a formar parte del sistema de creencias de nuestros hijos, de forma que para ellos la jerarquía de los cuerpos pasa a ser una verdad absoluta: si soy flaco, seré mejor persona, me van a querer más, me van a tratar mejor y voy a ser más exitoso y feliz.

Criar hijos seguros con sus cuerpos es sin duda uno de los mayores regalos que puedes darles; y si bien esto puede parecer una labor casi imposible cuando estamos rodeados de esta obsesión cultural por la delgadez, lo cierto es que si en casa se mandan los mensajes adecuados, podremos sembrar en ellos semillas poderosas de autoestima corporal que les den las herramientas para enfrentarse al mundo seguros en sus cuerpos. He aquí algunas de las estrategias que puedes (y a mi parecer debes) implementar:

  • Jamás te quejes de tu cuerpo delante de ellos: Cuando te escuchan hacerlo refuerzas en ellos la absurda idea de que los cuerpos deben lucir de cierta manera para ser buenos, y además, de que la forma en que las personas lucen es lo que define su valor en este mundo.
  • Evita alabar la delgadez en los demás: Está tan normalizado hacerlo que no nos damos cuenta del daño que esto Cuando felicitamos a alguien porque bajó de peso estamos solamente perpetuando la idea de que los cuerpos delgados son los mejores, y que si nuestros hijos no poseen esa tan preciada delgadez, no serán objeto de nuestra admiración.
  • Fomenta y celebra la diversidad corporal: Hoy en día afortunadamente son cada vez más las empresas que muestran en sus publicidades cuerpos reales y diversos. Hazle ver a tu hijo que eso está bien, y sobre todo háblale de diversidad. Muéstrale como los cuerpos por naturaleza vienen en formas y tamaños distintos, haciéndole saber que todos los cuerpos son buenos cuerpos
  • Elogia a tus hijos y a las demás personas por las cosas que hacen, y no por cómo se ven: La cultura imperante nos ha condicionado a alabar la apariencia física ante todo. Esto refuerza en los pequeños (sobre todo las niñas) la idea de que la forma en que se ven es lo que define su valor. Intenta empezar a elogiar otras áreas, como su creatividad, su empatía, su inteligencia o sus habilidades . Hazles sentir que es mucho más importante lo que pueden hacer con su cuerpo que la forma en que este luce.
  • Deja de hablar de dietas: Cuando tus hijos te escuchan hablando de dietas, de lo mal que te portaste por comer pastel, o de que ahora tendrás que desquitarlo en el gimnasio, solo continuas reforzando estas creencias de que un cuerpo debería siempre ser delgado. Además, con esto siembras también en ellos la idea de que hay alimentos buenos y malos;  de que hay que sentir culpa al comer los “malos” y de que el ejercicio es un castigo al que hay que someter al cuerpo por comer “de más”.
  • Deja de reírte de chistes o memes gordofóbicos: Esta sociedad tiene completamente normalizada la gordofobia, de forma que creemos que es chistoso burlarnos de los cuerpos gordos. Este humor, aparentemente gracioso, hace mucho daño, ya que refuerza el estigma y prejuicios que hay hacia los cuerpos de mayor tamaño. Enséñales a tus hijos que no está bien burlarse de alguien por su apariencia, pero sobre todo, demuéstraselos con tu ejemplo.
  • Jamás des un trato diferente a tus hijos en base al tamaño de su cuerpo: Nunca los hagas sentir que deben comer diferente, vestirse diferente o ejercitarse de forma diferente en base a la forma en que su cuerpo luce. Ante todo, demuéstrales siempre que tu amor es incondicional independientemente de la forma de su cuerpo.
  • No permitas que absolutamente nadie haga comentarios relativos a la forma o tamaño de su cuerpo de una forma negativa: ni el pediatra, ni los entrenadores o maestros, ni los familiares o amigos. Ayúdale a poner límites en este sentido e impúlsalo a ver la diversidad corporal como algo que nos enriquece.

Y recuerda, que como padre o madre de familia tienes una oportunidad y responsabilidad : la de criar hijos seguros con sus cuerpos, que a la vez respeten la diversidad corporal y de esta manera contribuyan a hacer de este mundo un mejor lugar para todos.

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